Cervezas artesanas.

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Las microcervecerías, en lucha por hacerse un hueco copado por las grandes cerveceras

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La cerveza artesana está adquiriendo un papel que años atrás era impensable. Vemos como, poco a poco, hay cada vez más marcas en los estantes de las grandes superficies, incluso logran su presencia en algunos bares. Sin embargo, la realidad es muy tozuda y las cifras de penetración son muy escasas. Aún queda mucho por hacer, pero por fortuna se van dando pasos en buena dirección.

En estas están un sinfín de empresas que iniciaron la aventura como cerveceros caseros, los homebrewers, hasta que dieron el paso de dedicarse a la comercialización de las cervezas que hacían y, así poder romper un poco la oferta mayoritaria que ha reinado especialmente en las barras españolas con las tradicionales cervezas estilo lager. Es el caso de empresas como Cervezas Arriaca, en Yunquera de Henares (Guadalajara) o Cierzo Brewing, de Zaragoza. Dos ejemplos de entre los cientos de emprendedores que han decidido dar el salto de la elaboración casera al negocio de las microcerveceras de forma profesional.

Lote de varias cervezas Arriaca. Foto Instagram: @cervezas_arriaca

Sin embargo la batalla no es fácil. Carlos Suárez, responsable de marketing de Cierzo Brewing nos asegura que “las cerveceras industriales tienen la capacidad de tirar los precios y establecer condiciones comerciales que impidan la entrada de pequeñas empresas”. En la misma línea se sitúa Jesús León, CEO de Arriaca al decir que “no es que no sea fácil: es que es una complicada aventura”, aunque esperanzado reconoce que se están dando pasos ya que “el sector en España estaba encorsetado, acomodado e inmóvil. Y esta revolución de los cerveceros artesanos lo está agitando de manera intensa”.

Por el momento, los datos de penetración de estas cervezas son escasos, ya que solo representan el 1% del total de la cerveza, aunque como recuerda León, “hace dos o tres años solo era el 0,2%, siendo generosos”. A pesar de que la actividad de estas microcervecerías es reciente, también hay que tener en cuenta lo que apunta León al señalar que las grandes cerveceras industriales “copan los canales de distribución y toman nuevas medidas al respecto”, como es la adquisición o participación a gran escala de estas cerveceras artesanales. De esta manera, lo positivo es que se hacen hueco, “pero tiene muy complicado ahora mismo entrar con fuerza en la hostelería (y a través del barril) porque se funciona como una especie de préstamo adelantado de las grandes cerveceras a cambio de firmar un contrato de exclusividad para que se sirva su cerveza. Eso dinamita la variedad de cervezas. Es como una financiación bancaria contra la que los pequeños cerveceros poco podemos luchar”.

Cerveza de Cierzo Brewing. Foto Facebook: @cierzobrewing

Complicidad con el consumidor

Aunque este porcentaje del uno por ciento pueda ser desalentador, estas (y otras tantas) empresas lo tienen claro. Como recuerda Carlos Suárez “sabemos que nuestro sector es el de la cerveza artesana o craft. El consumidor va entendiendo poco a poco la diferencia entre nuestro producto y el de las industriales, el porqué del precio, la honestidad con los ingredientes y los procesos que utilizamos, etcétera. Al final son ellos los que van a decidir qué quieren beber, a pesar de las barreras y las grandes campañas de publicidad”.

En esta batalla es importante que los consumidores no solo sean conscientes de la irrupción de las nuevas marcas que están apareciendo, si no que además lo están haciendo aportando nuevos sabores a lo que se venía ofertando por las grandes cerveceras. Están llamando a la puerta con algo que hasta ahora en España no se conocía gracias a nuevos sabores como las Sout Porter, IPA, Pale Ale, Red IPA… “Cuando alguien prueba una buena cerveza artesana -asegura Suárez-, no solo la nuestra, por primera vez, es imposible que no vea la diferencia. A partir de ahí pueden ocurrir muchas cosas: que se quede prendado desde ese primer momento y no vuelva a la industrial, que comience a intercalar ambas por un tema económico, o que directamente rechace la artesana porque su paladar está acostumbrado a su cerveza de siempre”.

Jesús León, por su parte, recuerda que “los artesanos estamos siendo protagonistas del cambio en la cerveza y, al final, el que gana es el consumidor, que tiene más estilos y variedades donde elegir, por no hablar de cómo la calidad cervecera cada vez es mayor. Es una cuestión del concepto que venimos pregonando desde el minuto uno: la cultura cervecera”.

El brew pub Cierzo Brewing, en Zaragoza. Foto Instagram: @cierzobrewing

Futuro hacia adelante

Ahora toca mirar hacia adelante, seguir luchando por conseguir el sueño de alcanzar cifras como las que se dan en Estados Unidos, donde este tipo de cervezas representan el 20% del mercado. Ambas, Arriaca y Cierzo Brewing son conscientes de que queda mucho camino por andar, pero cada una sigue sus propias estrategias para deleite de los consumidores. Mientras que Arriaca se dedica a la elaboración y la comercialización (poco a poco se pueden adquirir en grandes superficies y en su web), desde Cierzo Brewing han apostado por la elaboración (tienen la fábrica en el pueblo de Caspe, cerca de Zaragoza), las catas, distribución de barriles y por su propo brew pub, situado en la céntrica calle Josefa Amar y Borbón, de Zaragoza.

Los responsables de Arriaca, recibiendo las medallas de oro y plata en el Barcelona
Beer Challenge 2019
. Foto: Cervezas Arriaca.

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